miércoles, 16 de noviembre de 2011

Aquí dentro se puede ser sincero

Y me recuerda mucho a esos estados de borrachera en que admites nimiedades frente a tus colegas alcohólicos y todo coincide en risas y oportuno olvido.

Acaban de darme un pequeño trabajo -una tarjeta de navidad, nada del otro jueves- y mi natural reacción interna fue: 1. putamadre no quiero trabajar 2. putamadre yo debería estar de vacaciones 3. putamadre no quiero hacer más de navidad, ya quiero que sea mediados de diciembre y viajar a Cusco! etc, etc...

Liguita.

De hecho me da un roche increible desanimarme a mi mismo con ese tipo de sensaciones incómodas, ahora me fijo mucho en que el bloqueo que he experimentado es por la sensación de "va a salir mal" que siento anticipadamente. Es un peso. Ahora lo he evitado (liguita) pero todavía, lo admito, no me acostumbro mucho.

No hay comentarios:

Publicar un comentario