sábado, 24 de diciembre de 2011

brevedades

Hacer la tarea a última hora es algo a lo que estoy bastante acostumbrado. Sobretodo cuando es una cosa complicada. Seguro que si todo esto de la estabilidad emocional fuese sencillo yo ya lo habría conseguido hace bastante, sin embargo me está tomando demasiado trabajo sobreponerme a mi mismo, al peso que me obligo a arrastrar. Esta semana tuve algunas conversaciones que merecen ser escritas pues me han permitido sentirme orgulloso de mi mismo, cosa tan rara. Orgullo de estar tomado decisiones, de seguir en ellas a pesar del costo y de saber que estoy mejorando a pesar de los tropiezos -Cynthia, las demoras con las tareas, los bloqueos creativos...-.

Jueves 22: Alfonso

Hacía día que había quedado en conversar con mi exjefe. Alfonso, y después de la entrega de regalos y brindis navideño de la agencia, lo hicimos. Nos sentamos a conversar de la realidad de mi nuevo trabajo dentro de Circus y le conté -con poca objetividad es cierto- de las cosas negativas que suceden ahí. No era difícil hablar de lo malo. No era difícil darse cuenta de que no era el fin del mundo tampoco, sino tan solo un reflejo curioso de la propia situación de la que ando saliendo: mucho desorden, si. mucha queja, también. Pero sobretodo poca acción para cambiar las cosas. 

Para mi complacencia, Alfonso dijo que tenía las puertas abiertas para volver a Brand Lab, mi anterior trabajo, pero me aclaro también que en ese equipo siempre se buscaba gente apasionada que diera lo mejor de sí. Yo opté por ir a Saga por una pasión: la moda. El cree que yo debería tener en claro que espero de esa pasión, más allá de Saga, pues quizás no es que no me guste la moda sino que me equivoqué de lugar y debo buscar más aún en ese camino. 

Le expliqué que hasta ese momento yo no había tomado como una posibilidad el volver a Brand Lab, mi anterior oficina, precisamente por eso. Yo aún estoy intentando tomar decisiones y ver si se puede hacer algo para mejorar las cosas en Saga. De hecho el rubro retail de mi carrera es complicado y no me gusta. Pero siento que aún necesito tomar una decisión definitiva con Saga y escoger mi futuro después de ello, para saber si quiero algo como Brand Lab de nuevo, que es otro rubro, diseño de marca. En este momento siento un poco de frustración porque las cosas no han salido como debieron en Saga pues tome una decisión que significó mucho para mí.

Aclarando el contexto, yo fui a Saga a ver moda, pero por la mala administración, Circus está recibiendo todos los proyectos de Saga menos moda... y estamos viendo catálogos de otros productos que no eran para nada mi idea ver, al menos no con tanta frecuencia...

Y de hecho ya está casi entendido: no me gusta el rubro retail, lo que no está entendido es si quiero seguir buscando en moda, que me gusta mucho, o debo volver a gráfica que es otra cosa que también me gusta, o encontrar una nueva pasión. Ahora entiendo porqué me decías, Paola, que no tome decisiones importantes en quiebre. La cantidad de ideas que pasan por mi cabeza es excesiva y confusa. Sin embargo poco a poco siento que el panorama, que todos los panoramas se aclaran. De un modo u otro siento calma a pesar de que estoy en medio de varias tormentas... es como si sintiera que lo peor que puede pasar es que me equivoque. Que en este momento me he equivocado de decisiones y sigo vivo. Que no puede irme peor ahora que estoy haciendo las cosas para mi bien. Que es evidente que me va a ir mejor.

Acordamos con Alfonso que aún me tomaría mi tiempo para analizar mi circunstancia actual y luego veríamos la posibilidad de volver a trabajar con el si eso es lo que yo quería. Yo respeto mucho a Brand Lab y en realidad quiero que las cosas sean así. Luego de un abrazo cálido con todos mis amigos del anterior trabajo, me fuí a mi oficina de nuevo.

Y ahí cometí un error.

Esa misma noche volví con un poco de euforia a mi oficina -sólo estabamos los siempre inconformes diseñadores- imprudente, que debíamos de una vez conversar un poco de las cosas que estaban mal en Saga. 

Me miraron la mitad con cara de "AHORITA?" y mi jefa me dijo que no era el momento porque faltaba una directora de arte, Pamela, que estaba en fotos en ese momento. Ese argumento perfectamente válido -aunque demasiado burocrático para mi gusto, junto con la cara de mis compañeros inconformes más cercana a "René, no es el momento" que a toooooooodas las quejas de las que hemos hablado durante tantos almuerzos, me bajaron en una... me hice chiquito, me di cuenta que internamente tampoco era el momento: que pensaba, que porque venía de mi ex oficina donde todo andaba bien iba, mágicamente, a tener yo las palabras precisas para que mi actual oficina se volviera maravillosa? Me hubiese gustado tenerlas. De hecho quedé medio mal con todos los chicos en ese momento. Quedé como "qué se cree este", y para otros, Dany me lo dijo al día siguiente, como muy impulsivo, que no medito antes de hablar, que no se medir mi euforia. No me arrepiento en lo más mínimo. Quizás de algo de lo que me arrepiento de todo esto es de haber permitido que ese ambiente doble de inconformidad y sensación de que hay que dejar que las cosas sigan así me afecte tanto y no haber hecho cosas meditadas para sentirme bien YO, no por los demás.

Me fui en ese momento triste a mi computadora con la seguridad de que no tocaríamos esos temas en grupo, sino como siempre a nivel grupos chiquitos, sintiendo que todo está perdido, pero guardándolo para adentro. Rescato, sin embargo, el hecho de que estos "accidentes" donde alguien estimula fibras sirven de antecedente para futuras explosiones. Cuando todos se fueron a casa y ya habia hacía rato cambiado el ambiente a coloquial hablando de otros asuntos, yo me sentía triste y necesitaba compañía para desahogarme. Acertadamente, llamé a una amiga que no veía hace tiempo y nos fuimos por una cerveza.

Jueves 22: Carmen.

Carmen es la segunda chica en este planeta que debería ser mi novia -después de Zuely- pero bueno, ya tiene novio. Es una chica muy inteligente, talentosa y agradable, pero sigue siendo muy niña a sus 23, se compromete con pocas cosas, odia pensar en el futuro... bueno ya se está empezando a dar cuenta de eso, pero le cuesta. Necesitaba contarle mi historia. Le hable de mi terapia y le alegró muchísimo escucharme. Me he dado cuenta que es sumamente agradable hablar de como uno va mejorando, restándole importancia a los accidentes -como lo de que no pude lograr llamar la atención de mis amigos de Saga para discutir los problemas de la cuenta...- y si  las cosas que me he ganado -la confianza con Alfonso para que me diga que tengo las puertas abiertas para Brand Lab y su apoyo en las decisiones que tome sobre mi futuro- y, además, admitir la grandeza del esfuerzo que estoy haciendo, que no es poca cosa, que por algún motivo a mí no se me hizo fácil y por eso YO VEO el valor real de lo que estoy haciendo por mi. Ella me notó mejor y yo agradecí eso. Fue una de las salidas más relajadas y bonitas que he tenido en meses, sin segundas intenciones, con camaradería y fraternidad. Con la caballerosidad que me dices que es buena en mi, con sinceridad, con seguridad, tranquilidad y fe. Fuera del trabajo, mi vida es bastante relajada. Creo que se me estan notando los primeros frutos en esas situaciones de confianza.

Crecer y mejorar. Creo que estoy desconcertando a mucha gente con eso. A mi sobre todo... Y eso que apenas empezamos... paciencia, es lo que más me cuesta. Quisiera comerme el mundo ya mismo... Euforia...

Viernes 23: Danitza vs. Manolo.

Mi relación con Danitza fue una de las mayores decepciones del año. No está bien creer que amas a una persona y que tu psicóloga que diga que la envidia destructiva que sientes hacia ella se aleja bastante de la idea de "amor". No es fácil, día a día, ver que ella tampoco me quiere mucho, que soy de alguna forma su decepción por no ser el más talentoso de Circus. No la tengo muy clara desde que ella tiene esa super seguridad en si misma que me ha hecho muchas veces aceptar que estoy equivocado y ella no, nunca. En realidad lo que ando mejorando es ese aspecto: el no darle tanto la razón. Sentir que yo ya no puedo estar tan equivocado, caray!

Tuvimos una conversación el viernes, junto a Manolo, un amigo en común, treintón, punk pacífico, un poco depresivo. Sucede que a Dany le parecia muy malo mi comportamiento del día anterior de querer hablar en ese momento de las cosas de Saga, pero en líneas generales sentía que yo no controlaba mucho mis ímpetus, que me quejaba mucho sin buscar soluciones, que no estaba tomando maduramente el trabajo. Conociendonos como nos conozco a los chicos de Saga -y en realidad a cualquier oficina- se que han hablado mal de mi a mis espaldas -OJO, siempre en las comidas se habla mal del que no está presente, aunque sea un poquito, así que no me extrañaría que hablen de mis defectos cuando yo no estoy, y que, obviamente, jamás me los digan para cambiarlos- así que me incliné a pensar que seguramente Dany me decía eso porque en verdad lo habia notado o porque varios lo habían notado. Pero esta vez, a diferencia de otras veces, escuche. Escuché atentamente. Y luego contesté.

Le expliqué que a nivel de mi manejo en la cuenta, de mi trabajo y de la persona a mi cargo, yo estaba absolutamente conciente de que no lo estaba haciendo bien. Que habían dos lados ahí. Uno era que el rubro no me gusta, un hecho confirmado. Pero el otro lado era que no estaba dando lo mejor de mi, cosa que a mi mismo me parece mala. Y que esto viene de algo que ella sabe muy bien: de que estoy yendo a terapia para aliviarme porque desgraciadamente yo no he sido capaz de mantener mi vida personal y laboral separada, como ella si lo hace y de hecho siempre me recalca que lo hace.

Le hable de mis dificultades constantes para sobrellevar las frustraciones de un trabajo que me ha agarrado por sorpresa por todos lados, y que quizas ella o los chicos -mi propia dupla seguramente!- no notan mis progresos porque el trabajo es el área donde más me enredo actualmente, pero que no por eso puedo permitir de ninguna forma que me digan que no he mejorado. Yo estoy convencidísimo de que por dentro estoy mucho mejor, de que ya no me estoy tomando con la violencia de antes las dificultades del día a día, y también estoy muy convencido de que si las cosas están mal lo peor que se puede hacer es acostumbrarse a que "así funciona".

Admití, sin embargo, que aún no he dado lo mejor de mi. Conté la conversación con Alfonso, y que ya sé que me voy a ir de Saga muy pronto porque no me gusta el rubro. Pero también que necesito mi propio tiempo para saber en que orden hacer las cosas. Que no tengo miedo a fracasar en el rubro retail, ni tampoco a no estar haciendolo tan bien. Lo que me jode es no dar lo mejor de mi. Quiero sentir que estoy haciéndolo bien para poder luego decir que me voy simplemente porque no me gusta. Claro que ya siento más cerca esa sensacion: no por los logros, que son pocos aún, sino por la seguridad que estoy poco a poco agarrando adentro. 

Eso si, espero comprensión. Un poquito. Le dije que ella tiene una costumbre un poco mala, y es que juzga a todos los demás desde su perspectiva. Ella analiza mi vida bajo su escala valorativa, descartando por completo como es que me siento yo y que me llevo a estar ahí. Ahora pienso que ella comparte muchas de sus soluciones con generosidad, pero demasiado puestas en su contexto. En temas delicados, específicamente, sus críticas se vuelven algo destructivas porque uno siente que ella quiere que actues como ella actuaría y no como a ti te hace bien actuar. Por eso yo me disminuí tanto con ella, como lo hice antes con mi hermano, y tal como hice con mi hermano, acepté que Dany me diga que cosas eran las adecuadas en mis gustos, en mi carrera, de hecho se que moda me llamó la atención por ella... Por eso creo que tienes razón, ella no es mi amiga ni yo amigo de ella. Solo empezamos a jugar un jueguito tonto desde Senati con algo que es vital para nosotros: el desempeño laboral. Porque es una de las pocas cosas que nos importan a muerte ya que en lo demás andamos los dos bastante inconformes. Y de hecho le revienta que yo tenga esas emociones a flor de piel y descontroladas -me ha comentado mil veces que ella tiene cosas que no compartirá jamás con nadie-. Y aunque sé que ella tiene muchos otras prioridades y circunstancias -toma antidepresivos desde hace muchos años- yo si me la tome a ella como un modelo a seguir, un parche para mi falta de brujula... ayer me sentí bien de decirle: yo ahora se que hago las cosas bien. Que ella lo entienda. Que no me pueda refutar porque yo me la creo. Y que Manolo, aunque algo sumiso, no me diera la contra porque sentía también que yo tenía la razón.

Dany se fue y me quede conversando de todo un poco con Manolo, relajado y tranquilo. La verdad es que creo que he agarrado mucha confianza en mi en estos días.  No me gusta la sensación de rehabilitación que tengo, es cierto, pero se siente bastante mejor que cuando empezó todo hace unos meses atrás... Estoy viviendo una guerra, complicada y difícil, y es curioso que la única seguridad que tengo de que voy a ganarla es el hecho de que finalmente me animé a pelear. Quizás nadie declara una guerra sin tener siquiera la sensación de que va a joder a su enemigo, o por último, sabiendo que la peor manera de perder es sin luchar. Pero estoy aquí, saliendo de un letargo, regresando a ese terreno de los retos que conozco muy muy muy bien aunque siempre he llegado a el a empujones antes que por propia decisión: hoy estoy luchando por algo para mí. Tengo personas que me quieren que sienten que lo hago bien. Y nadie me va a hacer pensar que tanto esfuerzo no está sirviéndome de nada.

jueves, 22 de diciembre de 2011

mi cola

Ayer me di cuenta que siempre fui un dominador en la relación con Cynthia. Y lo noté cuando, después de muchos años, tuvimos una conversación distinta donde ella dijo todo, lo dijo como nunca, lo dijo de manera irrefutable, con toda la razón, con toda la euforia, con toda la seguridad que esperé durante años de ella y que, finalmente, aparece, en las puertas de una despedida.

Traté de muchas maneras de comunicarme con ella para regañarla por lo de la agregada al Facebook. Tenemos desde hace mucho la costumbre de melodramatizar asuntos domésticos, y aunque ya no pasa tanto, es cierto, aún le dabamos demasiadas vueltas a las cosas. Me contó que tuvo una conversación con una amiga y que le narró nuestra relación "buena a pesar de todo" y ella entendió todo, menos que nos prohibamos la entrada a las redes sociales. Así que espontanea y un poco despistada como siempre me agregó y luego revocó la invitación.

Le incomodó pensar que solo quería hablar de eso, así que profundicé más y hablamos sobre la complicación al rededor de acostarnos y que eso nos arruina las posibilidades futuras de una relación. Ella me dijo que ella de momento no tiene nada con nadie y que no le molesta tampoco acostarse conmigo, que sabe que está mal pero tampoco lo quiere dejar, si fuese por ella. A la vez, me dijo que no ve la posibilidad de ser mi amiga en este momento. Ella siente cosas por mi y le gusto, y se niega a esa posibilidad de momento. También me dijo que acepta perfectamente que yo quiera seguir mi vida y eso implicaría alejarnos, cosa que ella no rechazaría. Sin embargo, yo también tendría que respetar el acuerdo y no aparecerme nunca más en su vida, forzar llamadas, mails ni nada por estilo. Ambos respetaríamos el acuerdo de alejamiento por más que nos costara.

Irónicamente, dejó la decisión en mis manos. Incluso me dijo que podía tomarme tiempo para tomar una decisión. Yo estaba bastante estupefacto al ver lo bien que llevó las riendas de la conversación, y le dije que en efecto necesitaba pensarlo. Me molestó que hiciera un poco de ruido hablando de mi frecuencia con que salgo como si yo fuese una persona extremadamente social, se lo dije, que odiaba que me juzgara o me criticara. La conversación no fue mucho más allá. Ahora pues, tengo que tomar la decisión.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

autoestima

Tengo que narrar un episodio pintoresco bastante reciente. Quizás un reflejo de que estoy tomando decisiones positivas es el decidirme, finalmente, por hacer algo trascendental en cuanto a mi sobrepeso.

Empecemos por un pequeño detalle fundamental: a mi me jode mucho mi sobrepeso.

Y no necesariamente es que asocie, explicitamente, derrepente si en el fondo, no se, el sobrepeso con algo realmente malo. De hecho la delgadez me parece aburrida, me gustan las chicas no-flacas (mejor dicho, no me gustan las flacas), creo que los hombres delgados se ven mejor pero tampoco es que me fije en quien es panzón o no para incluírlo en mi círculo de amigos. De hecho creo que va un poco de la mano con mi frivolidad: ropa apretada vs rollitos, no son muy compatibles EN MÍ Y A MI OPINIÓN. Frivolidad extrema, es cierto, pero si pensamos que me gusta mucho, muchisimo, demasiado, al extremo, la ropa apretada -de hecho me compraría frenéticamente ropa si no hubiese aprendido ya a controlarme en ese tema- va teniendo lógica que me fije en los asuntos del peso (de nuevo, en mi, a gusto pesonal).

De acuerdo, analicemos un poco más. El sobrepeso lo he asumido como algo poco saludable. Desde que tengo los hábitos que me hicieron subir 15 kilos desde hace 6 años, realmente NO ME HE SENTIDO FÍSICAMENTE BIEN. Pero es cierto, más me preocupa mi condición de autoestima que la salud!!!!

A veces quisiera ser purista y consecuente: quiero bajar de peso por salud. Realmente quiero bajar de peso por un tema de autoimagen. Quiero que mi cuerpo sea de tal manera, es mi cuerpo, y tengo derecho a querer que se vea de tal manera mientras pueda manejarlo -sería paja ser más alto, pero eso no se puede cambiar y no me molesta, todo bien- sin embargo lo del peso si puedo manejarlo, entonces lo manejo y es así.

El detalle pintoresco: Mi reciente inversión ha sido el gimnasio Personal Training. Casi un servicio militar donde me disciplinaré, cosa que no me vendría nada mal, para posteriores rutinas de deporte (sueño, y esto es en serio, en practicar natación, nadar largos minutos en soledad y salir de la piscina relajado, y para eso quiero no sentir vergüenza de desvestirme en público). Me permito el lujo y el empujoncito más que nada porque aún me está costando tomar decisiones fuertes, así que opto por un poco de presión.

Después de todo este razonamiento excesivo sobre por qué me interesa bajar de peso, me pongo a pensar que cada cosa que hago debería tener una razón. Y esa razón, en esencia, debería estar ligada a mi satisfacción personal. Todo, de un modo u otro, es por mí y para mí. Lo que los demás perciban de eso viene luego. No me siento bien con mi peso. No me siento bien no habiendo planificado metas. No me siento bien no sintiendome bien. Creo en todo caso que estoy encontrando, en la punta de mi nariz, la fórmula para llevar las cosas con más coherencia, con un camino mejor trazado, objetivos, metas, cosas que hago porque quiero hacerlas. El pasado-fracaso-frustración va perdiendo importancia cuando "todo lo que no se pudo" deja de ser más interesante que todo lo que se puede ahora hacer. Incluso si la única motivación es QUE ME DA LA GANA.

Que paja es sentir ganas.

martes, 20 de diciembre de 2011

madre

una de las cosas que más odio en el planeta es que mi madre me diga "piensa" o "eso te pasa por descuidado" o etc cuando cometo algun descuido como perder la billetera. Con frecuencia puteo. Hoy me contuve. Ahora tengo ganas de asesinar a alguien.

sábado, 17 de diciembre de 2011

yoyismo

y como primer paso para sentirme bien con quien soy, hoy por hoy no tengo ganas de intentar ser otra persona. solo quiero ser yo. estoy harto de vivir sueños y frustraciones ajenos. FUCK OFF THEM.

viernes, 16 de diciembre de 2011

costumbre

no estoy acostumbrado a esto.

hay detalles que se escapan de mis manos. tengo una liga en la muñeca controlando mi temperamento y un blog donde depositar mi bilis. tengo una serie de buenas relaciones, una reputación cuidada, vicios, fobias, virtudes, sueños. pero por alguna razón que no comprendo no tengo paz.

a veces, cuando escucho tantas canciones, creo entender que sucede: soy un sensible, es la verdad. no es un defecto, vaya que no. es una complicada virtud, casi una responsabilidad constante, un superpoder del cual cuidar porque de lo contrario sentire la tentación enorme de eliminar al mundo.

bienvenido a la adaptación: ahora me doy cuenta -ayer baile pegado con una chica que me agrada y sentí, después de meses, que gilear es divertido- de que mucho sería salvajemente sencillo con cosas tan simples: planes, optimismo, una novia, un grupo de amigos, un mejor amigo, una mascota afectuosa, una mejor relacion con mis padres, y un carro usado. algunas responsabilidades, en escencia. menos conversaciones desgastantes. poco dinero invertido realmente, pero terror al cambio -al rechazo, al no, qué miedo me da el no: no salió, no se puede, no funciona, no me gusta, cállate René-.

Mientras admito toda la serie de circunstancias reconocidas en terapia, me pregunto al mismo tiempo: cuando me sentiré normal? bien? tranquilo? voy cortando los hilos de cada defecto y siento un penetrante dolor al perder aquellas cosas jovenes e irresponsables. y me da pena dejar de tener penas... melancoligo soy dicen.

estoy aqui aun muriendo de sueño cada tarde, a punto de iniciar un programa de ejercicios intenso, y con ganas de aprender mucho. a veces quisiera que solo se vaya la nube negra encima de mi, aunque el precio sea caro. De momento me está costando carísimo al alma.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Y un buen día que se me ocurre poner orden real a mi vida, el universo conspira a mi favor con un bonito dibujo:

http://fuckyeahillustrativeart.tumblr.com/post/13607976383/stephen-mccranie

ahí vamos.

detalles

para alguien tan detalloso como yo es MUY complicado hacer un horario. me estoy dando cuenta de que quiero hacer muchas cosas y que realmente no son tantas las horas disponibles en un día para hacerlo. existe alguna manera de no dormir jamás y no morirse?

No sé, pues.

Admitámoslo. No sé convivir con gente de mi edad. Sea por falta de experiencia o por terror al NO, el hecho es que siempre asumo comportamientos un poco cándidos o infantiles cuando estoy con personas de mi edad, para evadir protagonismos.

Ayer los astros conspiraron para no complicarme demasiado las cosas: La inauguración del centro cultural -Llamado Domingo, y alojado en el local del antiguo Cinematógrafo de Barranco, recientemente quebrado-, fue multitudinaria en un espacio demasiado reducido. Además fue un poco mal planificado -cosa que realmente no molesto mucho al grueso del grupo, ya que estaba orientado a los amigos y conocidos del dueño del local, bastante popular en los circulos artisticos y arties de Lima-. Asi que llegue cuando ya estaba muy avanzado el evento, y me senti muy fuera de lugar. En contra jugó que:

1. Mis amigos se fueron en un segundo. No soportan las multitudes, rehuyen al figuretismo, y prefieren estar solos en casa :S
2. Estuvo Mireya, quien odió a muerte como el Cinematógrafo fue reemplazado por un proyecto arty así que se fue en segundos.

Realmente me quede más que nada rodeado de conocidos, que conocían a mucha gente también, pero la verdad que la interacción no era tan sencilla y yo estaba en pánico: demasiada gente, todos producidos, todos metidos en el tema, muy círculo... ya no tengo tantas cosas en contra de los círculos y sus poses -de hecho creo que todos pertenecemos en mayor o menor medida a algún círculo en algún momento de la vida y si tuviese que escoger uno, el círculo artie, en sus expresiones menos fugurantes, es el que más me llama. No, no soy anarquista =/ - pero igual me resultaron extremadamente ajenos.

Por suerte habían afuera amigos de la agencia -de mi edad- con quienes me junte a matar un poco el rato, de hecho eran los que habían escapado del tumulto del interior y trataban de tomar un poco de aire.

Resumen: dentro un carnaval de amigos de los amigos y todos felices/afuera los no tan entusiasmados.

La verdad yo quería pertenecer al grupo de adentro. Últimamente me estoy dando cuenta de que, aunque no me he esforzado nunca por ser una persona... digamos... no sé, exhibir más mis gustos naif, siempre he sentido vergüenza de ellos y me he juntado más con bohemios, anarquistas y antisociales.

No me gusta que el grupo que me llama sea tan figuretti. Pero a la vez, DETESTO lo antisocial de mi grupo usual!

De hecho los que mejor me caen son los más vistosos de mi grupo de bohemios anarquistas... Pero yo prefiero el color, el baile, el movimiento, el compañerismo, y eso. Soy ser social, que me ha pasado?

Me he decidido a someterme a estímulos de mi edad pero más suaves. Digamos, adaptar mi vida usual a mi edad.

Hoy tengo una inauguración y al aniversario de un bar. Mañana tengo un cumpleaños con tour-del-pisco, sabado paseo con mis papas, la otra semana la fiesta de la agencia, luego un matri, un concierto de la mente con chicos de mi edad o mayores. Y nada, estoy descartando de mi agenda a niñas y niños, al menos a los más cabeza demente.

Aún, de hecho, no he cosechado fruto alguno. Hoy me desperte de un humor asqueroso. Siempre que tengo una noche frustrante -de esas de intentar levantarte a alguien y que se vaya con otro flaco- amanesco de mal humor y resaca. Ayer no bebí y me costó no hacerle malas caras a mi familia y a mis amigos del trabajo hasta hace un rato.

PD: aparte de la liga creo que comprare una pelota antiestres con carita feliz :S

martes, 29 de noviembre de 2011

contrainteligencia

Estoy siendo saboteado. En realidad estoy siendo saboteado hace bastantes días, si no me equivoco hace unas dos o tres semanas.

Es un sabotaje raro. Yo siempre he tenido sueños incomodos, cuando recuerdo mis sueños, muy pocas veces son placenteros -normalmente cuando lo son se refieren a sexo, ja....-

Pues ahora estoy recibiendo atentados severos de parte de mis sueños. Los mismos se aparecen en situaciones cotidianas dentro de mi cabeza, pero planteandome situaciones incomodas: decepcionando a mi jefe con un trabajo que le parece mediocre, siendo despreciado por una chica, recibiendo comentarios dilapidantes de otra, siendo asaltado/perdiendo cosas materiales, cometiendo errores vergonzosos. Lo malo es que ahora cada vez que recuerdo un sueño, es lo mismo, situaciones incómodas que me hacen despertar intentando pensar como pude decepcionar a tal persona tanto. Normalmente son personas a las que me he esforzado mucho por caerles bien.

Jode ah.

sexualidad?

demasiada estabilidad me preocupa un poco, jaaaaa...

quizás merezca contarse desde ya la buena sensación que han tenido días recientes, en campos de mi personalidad ya tratados, que están dando provechosos frutos. En realidad eso me da bastante esperanza de como pueden ir mejorando otros aspectos de mi vida, en sí, incluso siento motivaciones espontaneas que antes no. claro, aún muy fugaces.

el domingo hable un rato enorme con mamá, a raíz de que mi hermano, en canada, está viviendo con su nuevo novio. El me dijo que debía ser consciente de que el no tendría reparos en mostrarse con el en la webcam -claro, digamos moderadamente, creo que en cualquier tipo de preferencia sexual es poco chevere besuquearse o similares en conversaciones internacionales con la familia, digo...-. Con motivo de eso converse con mama al respecto sobre que pensaba ella de la preferencia sexual de mi hermano, y como es que con mi papa eso nunca se ha tratado, basicamente por el desprecio que hemos sentido mucho tiempo hacia el, y que terminaba en algo como "el no tiene porqué meterse en mi vida". Mi hermano ha tenido una pequeña intención de contarselo con todas sus letras a mi papa, pero finalmente se hacia para atras con bastante desprecio. No sé muy bien que opinión tenga finalmente mi hermano sobre como se lo tomará mi papa. La conclusión a la que llegué con mi madre después de una conversación muy nutritiva es que, al no ser no solo una situación NO-MALA, sino completamente buena y positiva como que si mi hermano fuese hetero y viviera con una novia que quiere mucho, entonces sería coherente que mi papá, mamá y yo, lo llamaramos como tal, lo trataramos como tal, y lo aceptáramos como tal, aunque siempre pidiéndole a mi hermano esas consideraciones respetuosas por lo mismo que es una situación novedosa -insisto, no se como me sentiría con mi hermano besándose con su novio frente a mis padres... quizás sea una tara mía, pero no sé si se gane algo exponiéndonos a estímulos tan radicales, digo, básicamente lo correcto sería hacerle entender que estamos felices de su felicidad, pero bueno... no lo sé ya me confundí-. Por tanto habría que decirle un día a mi papá las cosas claras porque es obvio que el ya se dió cuenta de la opción sexual de mi hermano pero siempre le llama de otro modo, nunca dice su novio, dice "su amigo"... no sé... me corresponderá?

viernes, 25 de noviembre de 2011

REALIDAD

Sorpresa! Existen problemas reales! después de todo acabó la adolescencia y es necesario buscar, hacer, definir... dinero, dinero, dinero... en realidad quiero paz. He vendido mi paz con la excusa de un sueño. No quiero esto. Me harté, mucha criollada para mi gusto.

jueves, 24 de noviembre de 2011

ideas

Sólo las personas realmente valiosas te dicen una idea aparentemente estúpida y te dejan pensando: sería tan sencillo... quiero dejar de sentir la presión de no hacer lo que me gusta.

sentido

Y también sé ver a la gente exitosa sin esa horrible envidia. Gratificarme. Querer ser como ellos.

He cometido un pequeño error (pasarme a esta cuenta, el retail de Saga) para darme cuenta de un error enorme (este no parece mi camino) que apunta a uno aún más grande (no me he puedo a buscar mi camino) y no me estoy esforzando por cambiarlo.

Pero quiero cambiarlo.

Quiero saber como.

Todo lo que no me haga bien no tiene ningún sentido.

Creo que estoy un poco muerto.

Aunque la flexibilidad de mi cinismo debería quedar registrado en los anales de las grandes masacres de la historia, hoy me toca admitir que me siento peor que nunca. La sensación es desquiciante: no existen motivos titánicos, grandes molinos crueles ni monstruosidades invisibles y depravadas ensañadas conmigo. No. Es la vida, simple, real, cotidiana, mal tejida y mal desarmada. Es una realidad que no puedo justificar por ningún otro lado que en si misma, la que me genera lágrimas de múltiple decepción -yo mismo, las cosas que me trajeron a mis comportamientos errados, la facilidad para desestimarlos- y me impide, al mismo tiempo, encontrar una sonrisa de esperanza: no me siento realmente muy diferente desde que empecé a recibir una seguidilla de verdades en la cara descubierta, mis temores, conformismos, desganos y desmotivaciones siguen igual de presentes, y aunque lo bueno de mí sigue intacto y vigente, junto con una relación muy nutritiva con mis padres, es demasiado grande la sensación de incertidumbre que me invade.

Lo digo porque el problema "Cynthia" ha sido una válvula de escape para sintetizar lo, supuestamente, mejor de mi, y obviarlo en los otros muchos roles de mi vida. Si bien es cierto que con ella no aplicaba precisamente mi ética, la mayoría de mis comportamientos más naturales los he exhibido con libertad frente a ella. Más allá de eso, lo sé, no ha sido mucho lo que me ha ayudado la relación con ella. Ha sido una serie de penosos accidentes más bien. Las cosas que no me perdono haber vivido con ella mientras debía estar viviendo mi propia y añorada vida. Aún habiendo cometido ya antes el mismo error a cambio de sexo. Con el bono de un autoconsuelo basado en la escasa suerte social y mi rol de víctima. Siempre he podido dejar todo a un lado con mis propios argumentos justificatorios.

Odio la espontaneidad con que se generan estos episodios de sentir que estoy muy lejos de encontrar normalidad y sencillez en mis relaciones.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Supervivencia


Llegar a casa después de la demolición, y encontrar a papá en la computadora haciéndolo mejor de lo que esperaba, y mamá anunciándome que retomó el negocio de los chocolates. Todo está bien.

No pude evitar recordar la canción de arriba con la terapia del último lunes. Quizás Nacho Vegas sea una de las experiencias más depresivas y deprimentes que haya vivido en cualquier tipo de arte -desde el Lobo de Herman Hesse- pero me salva la vida al sentarme en la mesa más oscura junto a mis demonios.

lunes, 21 de noviembre de 2011

envidia

sigo siendo muy envidioso cuando veo los proyectos de Dany, y la colerita no me da la frescura que si tienen otros para preguntarle de como se le ocurrieron las cosas y felicitarla. De hecho me da mucha envidia jajaja (ok, después de verlo escrito me da un poco de risa... ja).

Mata a un chofer

Una de las cosas en que la liguita me está resultando sumamente útil es con el transporte público. Aunque no soy de gritarles con odio cuando hacen estupidez alguna, los choferes regularmente me causan un odio desmedido. Específicamente los taxistas, cuando uno pretende cruzar la calle y el taxista cree que uno esta esperando taxi, disminuyen la velocidad y no te dejan pasar, y detrás ya van alcanzándolo los carros que venían lejos y nuevamente no puedes cruzar. Siempre me irrita demasiado tener que hacerles NO con la mano a lo lejos para que no paren. Bueno hoy odie en particular algo que pasa muy seguido ahora en Miraflores por las nuevas construcciones. Están rompiendo muchas pistas para poner gas, e invadiendo la mitad de la pista para cuadrar a los camiones de contrucción que construyen edificios en las residenciales, y eso hace que las combis no tengan lugar específico para parar. No me afecta EN NADA caminar un octavo de cuadra mas, pero me irrita demasiado... :S

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Aquí dentro se puede ser sincero

Y me recuerda mucho a esos estados de borrachera en que admites nimiedades frente a tus colegas alcohólicos y todo coincide en risas y oportuno olvido.

Acaban de darme un pequeño trabajo -una tarjeta de navidad, nada del otro jueves- y mi natural reacción interna fue: 1. putamadre no quiero trabajar 2. putamadre yo debería estar de vacaciones 3. putamadre no quiero hacer más de navidad, ya quiero que sea mediados de diciembre y viajar a Cusco! etc, etc...

Liguita.

De hecho me da un roche increible desanimarme a mi mismo con ese tipo de sensaciones incómodas, ahora me fijo mucho en que el bloqueo que he experimentado es por la sensación de "va a salir mal" que siento anticipadamente. Es un peso. Ahora lo he evitado (liguita) pero todavía, lo admito, no me acostumbro mucho.