Jueves 22: Alfonso
Hacía día que había quedado en conversar con mi exjefe. Alfonso, y después de la entrega de regalos y brindis navideño de la agencia, lo hicimos. Nos sentamos a conversar de la realidad de mi nuevo trabajo dentro de Circus y le conté -con poca objetividad es cierto- de las cosas negativas que suceden ahí. No era difícil hablar de lo malo. No era difícil darse cuenta de que no era el fin del mundo tampoco, sino tan solo un reflejo curioso de la propia situación de la que ando saliendo: mucho desorden, si. mucha queja, también. Pero sobretodo poca acción para cambiar las cosas.
Para mi complacencia, Alfonso dijo que tenía las puertas abiertas para volver a Brand Lab, mi anterior trabajo, pero me aclaro también que en ese equipo siempre se buscaba gente apasionada que diera lo mejor de sí. Yo opté por ir a Saga por una pasión: la moda. El cree que yo debería tener en claro que espero de esa pasión, más allá de Saga, pues quizás no es que no me guste la moda sino que me equivoqué de lugar y debo buscar más aún en ese camino.
Le expliqué que hasta ese momento yo no había tomado como una posibilidad el volver a Brand Lab, mi anterior oficina, precisamente por eso. Yo aún estoy intentando tomar decisiones y ver si se puede hacer algo para mejorar las cosas en Saga. De hecho el rubro retail de mi carrera es complicado y no me gusta. Pero siento que aún necesito tomar una decisión definitiva con Saga y escoger mi futuro después de ello, para saber si quiero algo como Brand Lab de nuevo, que es otro rubro, diseño de marca. En este momento siento un poco de frustración porque las cosas no han salido como debieron en Saga pues tome una decisión que significó mucho para mí.
Aclarando el contexto, yo fui a Saga a ver moda, pero por la mala administración, Circus está recibiendo todos los proyectos de Saga menos moda... y estamos viendo catálogos de otros productos que no eran para nada mi idea ver, al menos no con tanta frecuencia...
Y de hecho ya está casi entendido: no me gusta el rubro retail, lo que no está entendido es si quiero seguir buscando en moda, que me gusta mucho, o debo volver a gráfica que es otra cosa que también me gusta, o encontrar una nueva pasión. Ahora entiendo porqué me decías, Paola, que no tome decisiones importantes en quiebre. La cantidad de ideas que pasan por mi cabeza es excesiva y confusa. Sin embargo poco a poco siento que el panorama, que todos los panoramas se aclaran. De un modo u otro siento calma a pesar de que estoy en medio de varias tormentas... es como si sintiera que lo peor que puede pasar es que me equivoque. Que en este momento me he equivocado de decisiones y sigo vivo. Que no puede irme peor ahora que estoy haciendo las cosas para mi bien. Que es evidente que me va a ir mejor.
Acordamos con Alfonso que aún me tomaría mi tiempo para analizar mi circunstancia actual y luego veríamos la posibilidad de volver a trabajar con el si eso es lo que yo quería. Yo respeto mucho a Brand Lab y en realidad quiero que las cosas sean así. Luego de un abrazo cálido con todos mis amigos del anterior trabajo, me fuí a mi oficina de nuevo.
Y ahí cometí un error.
Esa misma noche volví con un poco de euforia a mi oficina -sólo estabamos los siempre inconformes diseñadores- imprudente, que debíamos de una vez conversar un poco de las cosas que estaban mal en Saga.
Me miraron la mitad con cara de "AHORITA?" y mi jefa me dijo que no era el momento porque faltaba una directora de arte, Pamela, que estaba en fotos en ese momento. Ese argumento perfectamente válido -aunque demasiado burocrático para mi gusto, junto con la cara de mis compañeros inconformes más cercana a "René, no es el momento" que a toooooooodas las quejas de las que hemos hablado durante tantos almuerzos, me bajaron en una... me hice chiquito, me di cuenta que internamente tampoco era el momento: que pensaba, que porque venía de mi ex oficina donde todo andaba bien iba, mágicamente, a tener yo las palabras precisas para que mi actual oficina se volviera maravillosa? Me hubiese gustado tenerlas. De hecho quedé medio mal con todos los chicos en ese momento. Quedé como "qué se cree este", y para otros, Dany me lo dijo al día siguiente, como muy impulsivo, que no medito antes de hablar, que no se medir mi euforia. No me arrepiento en lo más mínimo. Quizás de algo de lo que me arrepiento de todo esto es de haber permitido que ese ambiente doble de inconformidad y sensación de que hay que dejar que las cosas sigan así me afecte tanto y no haber hecho cosas meditadas para sentirme bien YO, no por los demás.
Me fui en ese momento triste a mi computadora con la seguridad de que no tocaríamos esos temas en grupo, sino como siempre a nivel grupos chiquitos, sintiendo que todo está perdido, pero guardándolo para adentro. Rescato, sin embargo, el hecho de que estos "accidentes" donde alguien estimula fibras sirven de antecedente para futuras explosiones. Cuando todos se fueron a casa y ya habia hacía rato cambiado el ambiente a coloquial hablando de otros asuntos, yo me sentía triste y necesitaba compañía para desahogarme. Acertadamente, llamé a una amiga que no veía hace tiempo y nos fuimos por una cerveza.
Jueves 22: Carmen.
Carmen es la segunda chica en este planeta que debería ser mi novia -después de Zuely- pero bueno, ya tiene novio. Es una chica muy inteligente, talentosa y agradable, pero sigue siendo muy niña a sus 23, se compromete con pocas cosas, odia pensar en el futuro... bueno ya se está empezando a dar cuenta de eso, pero le cuesta. Necesitaba contarle mi historia. Le hable de mi terapia y le alegró muchísimo escucharme. Me he dado cuenta que es sumamente agradable hablar de como uno va mejorando, restándole importancia a los accidentes -como lo de que no pude lograr llamar la atención de mis amigos de Saga para discutir los problemas de la cuenta...- y si las cosas que me he ganado -la confianza con Alfonso para que me diga que tengo las puertas abiertas para Brand Lab y su apoyo en las decisiones que tome sobre mi futuro- y, además, admitir la grandeza del esfuerzo que estoy haciendo, que no es poca cosa, que por algún motivo a mí no se me hizo fácil y por eso YO VEO el valor real de lo que estoy haciendo por mi. Ella me notó mejor y yo agradecí eso. Fue una de las salidas más relajadas y bonitas que he tenido en meses, sin segundas intenciones, con camaradería y fraternidad. Con la caballerosidad que me dices que es buena en mi, con sinceridad, con seguridad, tranquilidad y fe. Fuera del trabajo, mi vida es bastante relajada. Creo que se me estan notando los primeros frutos en esas situaciones de confianza.
Crecer y mejorar. Creo que estoy desconcertando a mucha gente con eso. A mi sobre todo... Y eso que apenas empezamos... paciencia, es lo que más me cuesta. Quisiera comerme el mundo ya mismo... Euforia...
Viernes 23: Danitza vs. Manolo.
Mi relación con Danitza fue una de las mayores decepciones del año. No está bien creer que amas a una persona y que tu psicóloga que diga que la envidia destructiva que sientes hacia ella se aleja bastante de la idea de "amor". No es fácil, día a día, ver que ella tampoco me quiere mucho, que soy de alguna forma su decepción por no ser el más talentoso de Circus. No la tengo muy clara desde que ella tiene esa super seguridad en si misma que me ha hecho muchas veces aceptar que estoy equivocado y ella no, nunca. En realidad lo que ando mejorando es ese aspecto: el no darle tanto la razón. Sentir que yo ya no puedo estar tan equivocado, caray!
Tuvimos una conversación el viernes, junto a Manolo, un amigo en común, treintón, punk pacífico, un poco depresivo. Sucede que a Dany le parecia muy malo mi comportamiento del día anterior de querer hablar en ese momento de las cosas de Saga, pero en líneas generales sentía que yo no controlaba mucho mis ímpetus, que me quejaba mucho sin buscar soluciones, que no estaba tomando maduramente el trabajo. Conociendonos como nos conozco a los chicos de Saga -y en realidad a cualquier oficina- se que han hablado mal de mi a mis espaldas -OJO, siempre en las comidas se habla mal del que no está presente, aunque sea un poquito, así que no me extrañaría que hablen de mis defectos cuando yo no estoy, y que, obviamente, jamás me los digan para cambiarlos- así que me incliné a pensar que seguramente Dany me decía eso porque en verdad lo habia notado o porque varios lo habían notado. Pero esta vez, a diferencia de otras veces, escuche. Escuché atentamente. Y luego contesté.
Le expliqué que a nivel de mi manejo en la cuenta, de mi trabajo y de la persona a mi cargo, yo estaba absolutamente conciente de que no lo estaba haciendo bien. Que habían dos lados ahí. Uno era que el rubro no me gusta, un hecho confirmado. Pero el otro lado era que no estaba dando lo mejor de mi, cosa que a mi mismo me parece mala. Y que esto viene de algo que ella sabe muy bien: de que estoy yendo a terapia para aliviarme porque desgraciadamente yo no he sido capaz de mantener mi vida personal y laboral separada, como ella si lo hace y de hecho siempre me recalca que lo hace.
Le hable de mis dificultades constantes para sobrellevar las frustraciones de un trabajo que me ha agarrado por sorpresa por todos lados, y que quizas ella o los chicos -mi propia dupla seguramente!- no notan mis progresos porque el trabajo es el área donde más me enredo actualmente, pero que no por eso puedo permitir de ninguna forma que me digan que no he mejorado. Yo estoy convencidísimo de que por dentro estoy mucho mejor, de que ya no me estoy tomando con la violencia de antes las dificultades del día a día, y también estoy muy convencido de que si las cosas están mal lo peor que se puede hacer es acostumbrarse a que "así funciona".
Admití, sin embargo, que aún no he dado lo mejor de mi. Conté la conversación con Alfonso, y que ya sé que me voy a ir de Saga muy pronto porque no me gusta el rubro. Pero también que necesito mi propio tiempo para saber en que orden hacer las cosas. Que no tengo miedo a fracasar en el rubro retail, ni tampoco a no estar haciendolo tan bien. Lo que me jode es no dar lo mejor de mi. Quiero sentir que estoy haciéndolo bien para poder luego decir que me voy simplemente porque no me gusta. Claro que ya siento más cerca esa sensacion: no por los logros, que son pocos aún, sino por la seguridad que estoy poco a poco agarrando adentro.
Eso si, espero comprensión. Un poquito. Le dije que ella tiene una costumbre un poco mala, y es que juzga a todos los demás desde su perspectiva. Ella analiza mi vida bajo su escala valorativa, descartando por completo como es que me siento yo y que me llevo a estar ahí. Ahora pienso que ella comparte muchas de sus soluciones con generosidad, pero demasiado puestas en su contexto. En temas delicados, específicamente, sus críticas se vuelven algo destructivas porque uno siente que ella quiere que actues como ella actuaría y no como a ti te hace bien actuar. Por eso yo me disminuí tanto con ella, como lo hice antes con mi hermano, y tal como hice con mi hermano, acepté que Dany me diga que cosas eran las adecuadas en mis gustos, en mi carrera, de hecho se que moda me llamó la atención por ella... Por eso creo que tienes razón, ella no es mi amiga ni yo amigo de ella. Solo empezamos a jugar un jueguito tonto desde Senati con algo que es vital para nosotros: el desempeño laboral. Porque es una de las pocas cosas que nos importan a muerte ya que en lo demás andamos los dos bastante inconformes. Y de hecho le revienta que yo tenga esas emociones a flor de piel y descontroladas -me ha comentado mil veces que ella tiene cosas que no compartirá jamás con nadie-. Y aunque sé que ella tiene muchos otras prioridades y circunstancias -toma antidepresivos desde hace muchos años- yo si me la tome a ella como un modelo a seguir, un parche para mi falta de brujula... ayer me sentí bien de decirle: yo ahora se que hago las cosas bien. Que ella lo entienda. Que no me pueda refutar porque yo me la creo. Y que Manolo, aunque algo sumiso, no me diera la contra porque sentía también que yo tenía la razón.
Dany se fue y me quede conversando de todo un poco con Manolo, relajado y tranquilo. La verdad es que creo que he agarrado mucha confianza en mi en estos días. No me gusta la sensación de rehabilitación que tengo, es cierto, pero se siente bastante mejor que cuando empezó todo hace unos meses atrás... Estoy viviendo una guerra, complicada y difícil, y es curioso que la única seguridad que tengo de que voy a ganarla es el hecho de que finalmente me animé a pelear. Quizás nadie declara una guerra sin tener siquiera la sensación de que va a joder a su enemigo, o por último, sabiendo que la peor manera de perder es sin luchar. Pero estoy aquí, saliendo de un letargo, regresando a ese terreno de los retos que conozco muy muy muy bien aunque siempre he llegado a el a empujones antes que por propia decisión: hoy estoy luchando por algo para mí. Tengo personas que me quieren que sienten que lo hago bien. Y nadie me va a hacer pensar que tanto esfuerzo no está sirviéndome de nada.