no estoy acostumbrado a esto.
hay detalles que se escapan de mis manos. tengo una liga en la muñeca controlando mi temperamento y un blog donde depositar mi bilis. tengo una serie de buenas relaciones, una reputación cuidada, vicios, fobias, virtudes, sueños. pero por alguna razón que no comprendo no tengo paz.
a veces, cuando escucho tantas canciones, creo entender que sucede: soy un sensible, es la verdad. no es un defecto, vaya que no. es una complicada virtud, casi una responsabilidad constante, un superpoder del cual cuidar porque de lo contrario sentire la tentación enorme de eliminar al mundo.
bienvenido a la adaptación: ahora me doy cuenta -ayer baile pegado con una chica que me agrada y sentí, después de meses, que gilear es divertido- de que mucho sería salvajemente sencillo con cosas tan simples: planes, optimismo, una novia, un grupo de amigos, un mejor amigo, una mascota afectuosa, una mejor relacion con mis padres, y un carro usado. algunas responsabilidades, en escencia. menos conversaciones desgastantes. poco dinero invertido realmente, pero terror al cambio -al rechazo, al no, qué miedo me da el no: no salió, no se puede, no funciona, no me gusta, cállate René-.
Mientras admito toda la serie de circunstancias reconocidas en terapia, me pregunto al mismo tiempo: cuando me sentiré normal? bien? tranquilo? voy cortando los hilos de cada defecto y siento un penetrante dolor al perder aquellas cosas jovenes e irresponsables. y me da pena dejar de tener penas... melancoligo soy dicen.
estoy aqui aun muriendo de sueño cada tarde, a punto de iniciar un programa de ejercicios intenso, y con ganas de aprender mucho. a veces quisiera que solo se vaya la nube negra encima de mi, aunque el precio sea caro. De momento me está costando carísimo al alma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario